El término está estrechamente ligado con una visión de sostenibilidad económica y ambiental; sembrando en los consumidores y en los productores una conciencia sobre el uso de los recursos y la importancia de disminuir la huella de carbono de cada producto; más allá de la visión ambientalista de esta tendencia, sus promotores sostienen que también genera desarrollo económico al potenciar el mercado secundario de productos  (los mercados de la reparación, actualización y segundos usos) además de las cadenas de recuperación de materiales y reciclaje. Uno de los estandartes de esta tendencia está crear modelos de negocio de acceso a los productos  más que a la posesión de los mismos (principio de la sharing economy). Se busca que las empresas se hagan responsables de desarrollar ciclos cerrados de producto, que tengan en cuenta como se dispondrá un producto luego de ser utilizado.
Se une a las tendencias de empresas que además de cumplir con un fin económico, asumen un papel responsable frente a su entorno; similar a tendencias como las Empresas b, la economía azul y a conceptos anteriores como la Logística Inversa y los movimientos de consumo y producción responsable que luchan contra modelos como la obsolescencia programada y los ciclos cortos de vida de producto.
La Fundación Bavaria lanzó en 2013 el Reto Bavaria, en el cuál invitaba a emprendedores a proponer soluciones para las botellas de PET ámbar utilizadas en uno de sus productos, buscando cerrar el ciclo de su producto disminuyendo la disposición en rellenos sanitarios. La empresa Colombiana Baterias MAC (hoy parte de Johnson Controls) inició desde hace varios años un proceso de ingeniería reversa para construir un ciclo cerrado de sus baterias a base plomo-ácido. https://prezi.com/pzifetlgmd6e/como-funciona-la-logistica-inversa-en-baterias-mac/